Osh: Cómo morder el polvo con indignidad
A Noe siempre le digo que lo mejor de los viajes es la sobredosis de películas con la que me deleito en el vuelo. Tantas, que el rojo de los ojos coquetea con convertirse en una úlcera. Incluso tolero las mediocres, las malas y las muy deleznables. Cuando uno no sabe más que comportarse como […]
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